Ahora volvamos al refrán y démosle la vuelta, "si no quieres mudanza, provoca la tribulación", no es lo mismo fabricar una peste o provocar una sequía, cosas o ilegales o imposibles para la gente, pero sí puedes crear un ambiente de tribulación. Se puede hacer que el personal sienta "Congoja, pena, tormento o aflicción moral." como define "tribulación" el DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición. El que tiene poder para controlar medios de comunicación puede dedicarse a acongojar al personal con el tema que le de la gana.
Los ciclos de crisis del siglo XX y este inicio del XXI son evidentes motivos de tribulación para el personal, en cuanto la gente se confía, zas, todo perdido, pero como siempre, en algún lugar debe de estar el dinero, pue nunca aparece, aunque parezca mentira. Los estados en general, manejan la tribulación de los ciudadanos para que no se desmadren, los partidos emplean la tribulación de los ciudadanos para crear crispación social, los medios adscritos a uno u otro bando, repican los argumentos de los partidos. Millones de atribulados ciudadanos llegan a la conclusión de que lo mejor es "no hacer mudanza" el más absoluto inmovilismo estilo hasta aquí llegó la mula y ni un paso más.
En realidad toda la estructura político administrativa tiene que vivir de atribular al ciudadano, un ciudadano no atribulado es un ciudadano que exige y controla, un ciudadano atribulado es un ciudadano deprimido, acongojado, apenado, luego ya le puedes decir que es culpa de tu adversario y colocar los argumentos a conveniencia. El estado de congoja y atribulación suele preceder informativamemente a las malas noticias administrativas, "previsible aumento del paro en...", "posible descenso de visitantes extranjeros", "presumible caída del PIB", "se avecina un otoño caliente".
Así a lo largo del día y a través de los distintos medios de comunicación recibimos información cumplida de todo lo que va mal, todo lo que va a ir peor, de lo que está fatal, de lo que es un desastre, de lo que no tiene fácil remedio, de lo que es irreparable, de lo que debemos de asumir como si hubiera habido un terremoto u otra catástrofe natural de dimensiones colosales. Al final está todo tan mal, pero tan, tan mal, que lo mejor es no hacer mudanza, que todo se quede como está y no se mueva ni una brizna. Al que vive de ejercer el poder en el sistema, le sale muy rentable, todo se quedará como está para siempre ante el terror de que cualquier paso en cualquier dirección sea un paso al abismo.
Los imperios generalmente en constante guerra con diferentes adversarios suelen emplear bastante el sistema de atribulación para movilizar personal que vaya a las guerras. En realidad los nazis movilizan a los estratos más pobres de la sociedad a su favor al culpar a los judíos y a sus adversarios políticos de ser los causantes de su pobreza, para eso hace falta putear todo lo posible con el lamentable estado de cosas y señalar a un enemigo responsable contra el que ir, así que el ejemplo tampoco es tan remoto. Y no hay que irse tampoco a la Alemania de Hitler, la "injerencia extranjera" como un ataque a la sobreanía nacional es un clásico para una convocatoria a un acto de "adhesión inquebrantable al caudillo y su régimen" y para eso el estado y sus medios deben de provocar con sus mensajes el estado de tribulación suficiente que justifique la posterior puesta en escena. Como un imperio, pero sin serlo.
Se puede atribular al personal si necesitas que se anime a conquistar a espadazos un continente y con la promesa de abundantes riquezas y un buen botín, es la misma mecánica que cualquier imperio, lo malo es cuando no hay nada que pillar fuera por no existir el mismo. Los imperios se lo pueden permitir, los países medianos, ni de coña. Pero es muy bueno para tener distraído al personal, por lo menos mientras se maneja el dinero, que es el meollo del asunto.

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