Liturgia política: manual de uso.
El celebrante siempre irá acompañado del coro que le preguntará para darle pie a exponer el argumentario "me alrgeo de que me hagas esa pregunta", y mostrarán su adhesión al mismo en intervenciones que deben comenzar con "abundando en lo que acabas de decir" para repetir los puntos. Tantos puntos puedes llevar para repetir consignas como coro lleves.
En caso de una reunión más informal, el ponente expondrá las consignas y frases del argumentario del día, los participantes se sentarán para que el orden de intervención les permita copar el tiempo mediante preguntas abundando en lo expuesto y de apoyo incondicional con repetición de la frase consigna correspondiente.
Todo acto público llevará exactamente la misma puesta en escena de representación litúrgica de participación del público, sea en espacio cerrado o al aire libre por el motivo que sea. Se convoca a los militantes y simpatizantes con invitaciones para que asistan de figurantes a los actos, se representa el ritual y como mucho se corta en caso de pregunta no procedente del equipo de apoyo, que a su vez puede intervenir para recriminar al participante indeseado.
En caso de reunión de grupo más amplio, se consensúa que todo lo que se exponga en la mesa de manera larga y extensa para dormir a las ovejas, sea refrendado con entusiasmo por el ponente de turno, que lidera el grupo. Un grupo de una decena de personas puede copar todo el tiempo de participación pública del resto con este mecanismo representando siempre el mismo espectáculo.
Llegados a este punto, el mismo grupo puede crear una estructura administrativa donde cada uno de ellos lleva un tema de los que hay tantos como departamentos en el ayuntamiento, consejerías en la autonomía o ministerios y organismo públicos en el estado. Con una decena basta y sobra para cubrir todo el aparato. El resto es levantar acta de la creación de un grupo de trabajo por cada cosa, relleno por ellos mismos como jefes de los mismos en función de los cargos que se han dado a sí mismos en un organigrama hecho a medida.
Una vez cada cierto tiempo, se organiza una reunión a la que mejor que sólo asistan ellos mismos, y se levanta acta de todo lo que han decidido, que suele ser copiar unas frases generales sobre el tema del argumentario correspondiente. Se levanta acta de que profesan acto de fe en el argumentario los abajo firmantes.
La utilidad de esto es que alguien pueda asistir a las reuniones para informar de lo que se hace en cumplimiento de lo que se ordena repetir. Ya tenemos a los mismos que se han convertido en el alma del grupo y en el aparato, los que lideran y dirigen, ellos mismos son los más indicados para asistir a reuniones y tratar con los que están arriba y que deciden quienes están debajo, los que repiten lo que ellos mandan. Una escalera al cielo.
Y entonces entramos en el terreno de los euros, porque algunos cargos de designación política cobran de las arcas municipales por sus labores, por ejemplo representar a los vecinos. Ahora ya es otra cosa, porque hay unos miles de euros al año de por medio, que a modo de sobresueldo no viene mal a nadie.
Preocupa que nos enteremos que alguien puede a dedo llevarse 68.000 euros al año si acumula dos cargos públicos pagados del bolsillo de los ciudadanos y de libre designación, es decir no votados por los ciudadanos que ponen el dinero. La Corporación Municipal está compuesta por 57 concejales elegidos, 254 asesores que cobran 50.000 euros al año y cuestan a los contribuyentes 12 millones de euros anuales. Hay 525 cargos de confianza en las juntas de distrito que cuestan 4,5 millones de euros anuales. En el Ayuntamiento de Madrid existen 25 vocales vecinales repartidos entre PP (14), PSOE (6), IU (3) y UPyD (2) en cada uno de los 21 distritos. El portavoz de UPyD en el Ayuntamiento de Madrid, David Ortega, ha
propuesto disminuir a 12 los vocales vecinales por distrito con el objetivo de
ahorrar 13,6 millones de euros durante la legislatura y 3,4 millones en
términos anuales. Como es reducirlos a la mitad, es que ahora cuestan el doble, 6,8 millones de euros al año. Alguno habrá entrado del mismo modo en alguna empresa pública municipal y su sueldo no se suma.
Los votantes han elegido a 57 personas y éstos han nombrado a dedo y en cascada a 800 cargos que se embolsarán 50.000 euros al año cada uno. Poniendo los administrados el dinero para pagarlo todo, 12 millones de euros por un lado, 6,8 millones de euros por el otro, y otros 4,5 millones más. Todos los años hay que poner dinero para los sueldos de estos ciudadanos elegidos por los partidos sin participación de los ciudadanos para representarlos y trabajar para ellos. 12+4,5+6,8=23,3 millones de euros al año. En pesetas son todo los años 3.891 millones en sueldos. Gastos aparte.
Lo asombroso es que la mayoría absoluta de ciudadanos que participan en labores públicas de representación o realizando labores de persunto servicio público sean no elegidos por los ciudadanos si no designados por los partidos. ¿Dónde pone que 57 concejales puedan decidir qué 800 ciudadanos van a cobrar a dedo de las arcas públicas?.
Esto puede explicar porqué existe todo el protocolo de la liturgia de levantar actas de reuniones de presuntos grupos de trabajo dirigidos por el responsable de turno que convoca reuniones para informar de cómo ha informado a los superiores de que ha levantado acta de haberse reunido consigo mismo.
