¿Y cual es el motivo de todo esto?, pues tiene gracia, las entidades que no prestan argumentan que desconfían entre ellas de hasta dónde están pilladas en las burbujas inmobiliarias, tanto la española, metidos en la construcción como prestamistas y accionistas, como la norteamericana por la pillada con las hipotecas subprime y el estallido de su correspondiente burbuja. Y entonces le piden dinero al estado para prestar, pero siguen sin hacerlo, y presentan cuentas de resultados con beneficios, en plan vacile. Es entonces cuando vienen los sagaces de turno a comparar los datos españoles con los alemanes o franceses, como si el sistema económico de los tres fuera comparable. Miran con asombro (fingido) cómo el paro se dispara en España mientras se contiene en el resto de Europa, así pasados los Pirineos, el paro ha crecido pero sus cifras no llegan a igualar las de España en su presunto mejor momento de creación de empleo, es decir, la situación laboral asumida todos estos años en España como lo normal en Europa es una situación de alarmante desempleo, lo de España entonces no se puede poner en el mismo saco porque no tiene sentido. El país con mayor desempleo es el mismo del mayor endeudamiento del personal, se debe mucho más de lo que se tiene, o se podría llegar a tener, o simplemente se podría llegar pagar, sin las condiciones que existían hace unos pocos años, que no eran otras que poder seguir endeudándose a cuenta de la hipoteca para pagar el consumo.
No es lo mismo poder ahorrar para pagar lo que se consume, que tener que pedir un préstamo para el gasto, cuando devuelvas el préstamo el producto te habrá costado un 50% más que si lo hubieras pagado de tu bolsillo. Para que la gente tenga que pedir prestado necesitas primero que la gente no tenga margen de ahorro que destinar al consumo, es decir, que los trabajos sean inestables y precarios y los ingresos, gracias a esta misma precariedad, sean muy bajos. Que la mano de obra salga muy barata y sea fácil quitársela de encima. Ahora podemos imaginar que la entidad a la que acude el que no tiene margen de ahorro, participa con "su capital" en una empresa constructora y su correspondiente promotra inmobiliaria, el negocio sale redondo, aunque eso sí, está fuera del alcance del común de los mortales, pues hay que mover mucho dinero por delante.
Primero, hay que hacerse con suelo calificado de rústico, por muy poco dinero, pero eso sí, el terreno debe de tener "garantizado" que será recalificado como urbanizable, es decir que el ayuntamiento esté por la labor. Luego, está la administración autonómica correspondiente que tiene que aprobar los planes de los ayuntamientos de recalificación de suelo, o se complicará la cosa por tener que recurrir a trampas administrativas como dejar en suspenso la anterior normativa y sin entrar en vigor la siguiente, al estilo marbellí. Pasados estos trámites, la entidad bancaria le presta dinero a su propia constructora-promotora para construir en el sitio lo que hayan decidido y se urbaniza el terreno. De entrada han comprado el metro cuadrado a 6 eurillos y construido valdrá unos 2.000. Aquí entra en juego la víctima, se le ofrece la posibilidad de endeudarse por 300.000 euros pagando bajas cutoas, por estar los tipos de interés muy bajos tras la entrada de España en la zona euro y por decisiones del Banco Central Europeo, concentrado en el funcionamiento de la economía de la Europa rica y sus mercados internos para tomar las decisiones. Los mismos reducidos tipos de inetrés han sido los que había en Francia o Alemania, pero no han dado pié a la enorme estafa montada en España a cuenta de la burbuja inmobiliaria.
El pardillo, acuciado por le necesidad de una vivienda y encontrado con que los alquileres son tan caros o más que las hipotecas, y sabiendo que su posibilidad de endeudamiento depende de tener firmada una, se encuentra en la necesidad de buscar avalistas para su préstamo. Ahí interviene la tradicional familia española, gente que adquirió una vivienda por cantidades que varían entre 350.000 pesetas y los cuatro millones de pesetas (entre 2.000 y 24.000 euros), que se han encontrado con que el mercado ha acabado por tasarlas en cerca de 300.000 euros o al menos eso les han contado, y sin dudarlo avalan los 300.000 de la vivienda de su descendencia. A partir de ese momento, la víctima ya podrá acceder a crédito que irán incrementando la deuda, pero eso sí, divididos en cuotas a lo largo de 20 o 30 años. Hasta este momento el dinero ha circulado entre la entidad crediticia, su promotora constructora y su inmobiliaria, ahora entra uno de fuera que coge el dinero, y se lo da al mismo que se lo presta firmando que pagará religiosamente las cuotas durante varias décadas, pero si ha firmado que los intereses puedan variar en su contra, va jodido.
Ahora viene la política económica europea, que pasa de España ampliamente desde hace mucho tiempo y mira por los intereses de las grandes economías europeas. ¿Que hay que subir los tipos de interés por motivos internos de las economías coentroeuropeas?, pues se suben. Se suben y no pasa nada...en el resto de Europa, en España sí que pasa. Es evidente a estas alturas que las decisiones del BCE poco o nada tienen que ver con la economía española, no es mérito de administración española alguna que bajen o suban los tipos de interés en un despacho de Bruselas, lo que es irracional es aprovechar la circunstancia para promover una burbuja especulativa basada en el endeudamiento. Y el pardillo que iba raspado pero ha pagado religiosamente sus cuotas se encuentra con que no puede pagar la subida y tiene que empezar a rascar el bolsillo según la tradición española, recurriendo a la familia, o dejar de pagar, pues en este último caso, te quedas sin la vivienda, sin lo que has pagado y sin la propiedad de quien te avaló. Perfecto circuito cerrado, construyes una casa, y por arte de magia tienes 2 casas y un tipo que te debe millones de pesetas por haber firmado que la compraría por un valor irracional, pues ahora, la suma de las dos ya no vale el importe firmado por una. Menuda jugada. La banca simpre gana si diversifica. El pardillo con sus cuotas puede haber pagado perfectamente al valor real de lo contruído con pagar sólo una parte de los intereses de lo que ha firmado, y quedarse con un pufo de por vida. Sólo le faltaba que le despidieran del trabajo donde cobra un bajo salario con un contrato precario ya que bastará con que le digan que no hace falta que vuelva al día siguiente porque no hay faena.
En esta fase, el ciudadano español ya no es equiparable a ninguno otro del resto de Europa, ni ha podido devolver las llaves, ni ha podido declararse en quiebra, (salvo que tuviera dinero suficiente para pagar el proceso de suspensión de pagos, y eso es para gente con mucho dinero), la deuda en España es eterna y hasta hereditaria. Además, a falta de ayudas sociales, el consumo desaparece exceptuando el de subsistencia, es sumar crisis a la crisis. Así que el modelo español de precariedad laboral, bajos salarios y consumo por endeudamiento se ha ido al carajo, hablando claro. Es curioso como en España jode tanto que se prefiere ni comentar, que en los países donde menos ha golpeado la crisis es en aquellos que tienen un mayor gasto social, pero es muy evidente. Mirad, mirad a Alemania y a Francia, ellos tienen economías que han destruído menos empleo, su desempleo no llega ni a la mitad del español, pero claro, mirar países como abstracción no tiene mucho sentido, así que uno mira a ver en qué se diferencian estas sociedades que las hace casi opuestas en su reacción ante una crisis. Puede que el truco esté en todas esas ayudas a la renta que en España no existen o son casi "mercedes" estatales concedidas como "gracia" y sometidas a la aribtrariedad de una administración a la hora de imponer restricciones y que perciben esos vecinos que nos ponen como ejemplo.
En España cuando se habla de ayudas a la renta, se habla de desgravaciones en le Declaración de la Renta, y no es lo mismo. No es igual percibir ayudas económicas por hijos, o para vivienda, o para llegar a una renta mínima, que poder desgravarse lo gastado a la hora de declarar a Hacienda. Si te reconozco un derecho a devolución de 9.000 euros, nunca los percibirás salvo que ta hayan retenido esa misma cantidad a lo largo del año. Puedo sumar el importe de la desgravación como si fuera un gasto social, y multiplicar el importe por millones de declaraciones, y la inmensa mayoría de los ciudadanos nunca percibirá ese importe, de manera que esta desgravación es la alternativa española a las ayudas a la familia, no te doy ni un duro, cuanto más ganes más te desgravas y si no ganas, te jodes, Herodes. Tampoco hay viviendas sociales en régimen de alquiler ya que hasta la vivienda de protección oficial es en régimen de compra, por lo que se ha llegado al delirio de sorteos en los que los beneficiarios no cumplen los requisitos de ingresos para acceder al crédito que les permitiera "comprar" la citada vivienda protegida.
España, o mejor dicho sus administraciones, siempre han tenido una visión muy clara del asunto. El gasto público es lo que se tienen que gastar las administraciones, no lo que le debe caer al ciudadanos en sus manos, que luego van y se lo gastan. Bien, he aquí el resultado, las administraciones manejan los dineros y al que le toque, que consuma mientras pueda, luego, que se muera de hambre. El Estado, es decir las administraciones locales, autonómicas y estatal en realidad van por libre. Lo suyo son los conceptos, las sinergias, las reuniones, los congresos, los observatorios, los libros blancos y las estrategias, con canapé a ser posible. Bueno, eso, y el gasto, claro. Todos los días noticias refrescantes de chiringuitos playeros y "sardinas al espeto" o el "espeto de sardinas", como todos sabemos que el bombardeo de una frasecilla acaba por invadir todo, a partir de ese momento no hables de viajes, gastronomía, chiringuitos, especies marinas ni similares temas, faltará tiempo para que alguien traiga a colación lo buenos que están los "espetos de sardinas", los hayan comido o no. ¿De verdad es necsario el gasto de una campaña de publicidad para animar al personal a consumir sardinas...al espeto?.
Es el timo de la estampita, lo que los vecinos perciben en euros, nosotros lo percibimos en folletos gratuitos informativos de lo bien que estamos o de los malos hábitos que tenemos, y hasta en varias memorias anuales de lo bien que va todo. ¿Que no hay ayudas a la familia? pero mire usted, qué bonito nos ha quedado este folleto sobre la importancia de los abuelos para cuidar a los nietos en la sociedad española, bueno si es por nacimiento sí que hay una ayuda, pero si están ya nacidos, no le queda más remedio que joderse. ¿Ayudas a la vivienda? mire, mire este otro folleto, si usted es joven y ganas entre tanto y tanto, puede presentarse a una rifa y aspirar a comprar una vivienda de protección oficial por el mismo importe casi que una de precio libre, si le avalan, claro, que si no, es hacer el gilipollas. ¿Cómo que no es usted menor de 26 años?. Pues nada, a joderse.
¿Y cómo se calculan en España los ingresos necesarios para la supervivencia de los ciudadanos ya que es el país de Europa con mayor desempleo?. Para asuntos laborales, está el Salario Mínimo Inteprofesional, la mitad del francés y que anda sobre los 600 euros, (que son 100.000 pesetas), salario que era bajo en los años ochenta, antes de redondearse los precios con el euro. Pero el buen Estado que vela por todos, crea en 2004 el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), que sirve para marcar el umbral a partir del cual los ciudadanos españoles pueden tener derecho a percibir ayudas sociales y el importe de las mismas. En realidad, como se crea para devincularlo del salario mínimo, es inferior en 100 euros a éste, quedando sobre los 500 eurillos.
Como lo que se reconoce siempre es un porcentaje pero nunca el total, el ciudadano español es caso de cumplir toda una serie de requisitos como vivir en la miseria, puede aspirar a ayudas por importe de unos 400 euros mensuales, y de manera temporal. De cara a Bruselas, España ve lógico que se calcule como umbral el 60% del salario medio del país, tal como se hace en los países vecinos, pero internamente no le saldrían las cuentas. Si el salario medio español ronda los 20.000 euros y se aplica este umbral para percibir ayudas sociales, se encontrará en esta situación todo ciudadano que ingrese 12.000 euros anuales, el doble de los reconocido por el IPREM. Lo que quiere decir que una unidad familiar con dos miembros en edad laboral debería tener unos ingresos superiores a 24.000 euros para sobrepasar el umbral de pobreza. Inadmisible visto desde las administraciones que recaudan y gastan el dinero de los contribuyentes.
Total que el gasto innecesario en remesas de retorno a los ciudadanos sirve para que la economía no se hunda por parón general del consumo interno, si las empresas siguen funcionando, no aumenta el desempleo, si la gente tiene para consumir, no se desploma el consumo, si hay ayudas por hijos y a la educación, el personal tiene hijos, si hay ayudas a la vivienda en alquiler y existe vivienda pública en tal régimen, la gente alquila, pero de paso se independiza sin endeudarse de por vida, si se garantizan las rentas mínimas, más gente trabaja en régimen de tiempo parcial, si los indicadores como el SMI y el IPREM tuvieran algo que ver con la realidad de los precios y los gastos, o si se emplease el usual 60% de salario medio para estos cálculos, podríamos decir que estamos a un nivel homologable con el resto de Europa, y al final, así nos luce el pelo.
A mí no me sorprende que si el personal no tiene para gastar no lo haga, no hay que ser muy perspicaz para caer en la cuenta de ello. Y la crisis económica española viene aderezada con mucho de esto, el que tiene hipoteca y paga cuotas elevadas, por no quedarse sin casa y el que se ha quedado sin ingresos, porque no tiene para gastar. Pero si hay mucha gente que no gasta, el que ingresa deja de ganar y si no puede mantener los gastos, cierra. Así que hay estallido de burbuja inmobiliaria, estallido de burbuja especulativa, estallido de burbuja crediticia y estallido de la burbuja de la precariedad laboral y de paso la burbuja de consumo a crédito. Ninguna de estas burbujas ha existido más allá de los Pirineos para asombro del personal. Y el que no pueda entrar en la timba, queda sencillamente excluido. Si no tiene avales, no hay hipoteca y sin hipoteca firmada no hay créditos, luego quedas fuera del circuito, no estás andeudado de por vida y no les eres útil. Sin financiación externa, dependerás siempre de un trabajo por cuenta ajena, y con el salario mínimo de referencia en 600 euros como mucho podrás aspirar a 1.000, dado que todo lo que ganas es igual al importe de un alquiler, mal lo tienes salvo que compartas piso hasta que te jubiles. Y sin ayudas sociales tendrás que tragar, son lentejas, o las tomas o las dejas.
Así que como mucho puedes optar a desgravaciones fiscales o ayudas al endeudamiento como con la compra de viviendas de protección oficial, pero en mano ni un céntimo no te lo vayas a gastar...en consumir. Claro que puede que todo este razonamiento sea totalmente erróneo, la gente se ha endeudado y ha tragado con un mercado laboral abusivo porque sabían que eso era bienestar, y que siempre tendrían el empleo precario pues era de por vida, y que sus salario subirían cada año, y al mismo tiempo que las cuotas a pagar sólo podrían bajar y el valor de la vivienda multiplicarse por dos cada año, los turistas más ostentosos de Nueva York, porque ahora "está muy barato", así que póngame dos, es el estado natural del ciudadano español, es el efecto riqueza, la gente sabe que su casa se revaloriza y corre a pedir dinero prestado para permitirse pequeños lujos como el todo terreno de 30.000 eurillos, el inevitable viaje a destinos exóticos o alquileres disparatados por apartamentos en la costa, abarrotada por otro lado.
¿Es muy normal que trabajadores sin cualificación se endeuden para adquirir chalets adosados por millones de pesetas y vehículos de gama alta, y se permitan viajes de lujo a lo largo y ancho del planeta?, no parece que sea muy creíble. Y tras mantener tal ritmo de vida, se lamentan de que se haya hundido el mercado de la construcción, han ganado mucho, pero se han endeudado por mucho más. ¡Asombroso!. ¡No es que construyeran adosados por 80 millones de pesetas, es que ellos mismos los compraban por tal precio!. Y me quedo de piedra, deberían saber que en realidad lo construído no ha costado más allá de diez millones de pesetas en realidad, pero compran por 60 como el resto porque piensan que van a vender por 120, con lo cual, en cuatro años tienen los 60 que costaba y otros 60 más de beneficios. Y la pirámide se jodió.
Se jodió como todas las pirámides cuando hay que pagar los intereses a más de lo que aportan los nuevos que llegan y se apuntan. Piso de cien metros cuadrados por 600.000 euros. En castellano, cien millones de pesetas (100.000.000) pues ése ya no se vendió, fue el momento de mayor valor de la burbuja inmobiliaria que había tocado techo mucho tiempo antes. Los letreros que amarillean al sol en 2009 estaban ya colgados de los balcones en 2004, y ahí siguen. Es decir que durante los últimos cinco años, los precios quedaron congelados en su tope máximo y los vendedores se encontraron con que no había compradores. Hay que tener en cuenta que la burbuja de la vivienda en España había sido señalada sólo por las Naciones Unidas, la Unión Europea, el Banco Central Europeo, el FMI.
En 2003,The Economist estimaba la sobrevaloración de la vivienda en España en el 52%. Pero ¿qué es el efecto riqueza?, pues calcular que la riqueza de un hogar se basa en el valor especulativo de bienes inmuebles y animar a la gente a endeudarse para especular por unos aumentos del precio de la vivienda que entre 1997 y 2007 han supuesto un 200%, es decir, de diez a veinte y de viente a cuarenta, y se jodió la timba, no había ciudadanos para comprar a cuarenta, pero como era una inversión especulativa, se puede mantener el precio hasta que el mercado lo acepte, cosa que nunca sucedió, por cierto. Así que si el 80% de la riqueza bruta de los hogares españoles es su patrimonio inmobiliario y el valor de éste se hunde, el empobrecimiento es generalizado, y la deuda desproporcionada al valor del bien, encima de pobres, endeudados. Y lo alucinante no es que nadie lo avisara o lo viera, es que si en 2003 ya era noticia la sobrevaloración en más del doble en el precio de la vivienda en España, es que lo sucedido desde finales de los 90 ha sido vendido a través de los medios de comunicación por las administraciones correspondientes como un estado normal de cosas, no había burbuja, los precios siempre subirían, siempre se podría vender por mucho más de los firmado al comprar la vivienda porque sobrarían compradores, era la riqueza que había la que hacía que la gente se hipotecase por lo que no existía burbuja alguna, era el mejor momento para animarse y endeudarse para hacer los gastos que uno quisiera.
Así que un pufo de 50 millones de pesetas a 30 años se contabiliza como que ese hogar tiene una riqueza bruta en bienes inmuebles por un valor de 50 millones, he ahí como llegar estadísticamente a novena potencia mundial, el presunto patrimonio es un pufo, una deuda en realidad. Y esta va a ser la traducción real del crecimiento español o milagro español, que un piso de 24.000 euros en 1984 costase 240.000 euros en 2004 con veinte años más sobre el edificio, pero teniendo de referencia como salario base, el mismo de personal sin cualificar en el año 1984, los mismos 600 euros que entonces eran 100.000 pesetas al mes, no parece creíble que haya mucha gente que pueda endeudarse por tal importe.
Dice Hacienda que el 70% de los contribuyentes españoles son como mucho mileuristas, viven con 12.000 euros al año, de ahí, para abajo. Pero lo cierto es que los precios desde 1984 hasta el presente han sufrido el mismo proceso en todos los sectores. El coche que se anunciaba por millón y medio, ahora lo puedes encontrar por sólo quince mil euros, el de dos millones, por veinte mil y el de tres por treinta mil. Así que si el del bar de la esquina quería comprar un adosado, tener un buen coche y pagarse una buenas vacaciones, lo menos que tiene que hacer es cobrar en lugar de cien pesetas por una caña, un euro con veinte céntimos, al cambio, justo el doble. No tome cañas, compre los tomates que iban a 300 pesetas el kilo por tres euros cual pan que pasó automáticamente en un día de costar 50 pesetas la barra a costar 50 céntimos de euro, 90 pesetas. Por no hablar de la cantidad de gente que se ha ido de veraneo a crédito, en su caso, los tomates a tres euros comprados mediante crédito los acabarán pagado a 4,5 a quien les prestó el dinero.
Pues toda esta pérdida de capacidad adquisitiva se ha compensado por parte del estado animando y hasta ayudando a la gente a contraer deudas, es decir, mira en lugar de ayudas en euros yo prefiero animarte a que vayas a pedir el dinero prestado, te metes a comprar una vivienda (porque el alquiler te sale igual pero no desgrava, la deuda hipotecaria sí) y en cuanto valga el doble la vendes y te compras otra por el doble (o te freímos a impuestos), y la vendes en cuanto duplique el precio, repitiendo la jugada.
Compras por cuatro, vendes por 16, compras por 32, vendes por 50...pues no, cuando has comprado por 32, has firmado pagar 47, así que los 16 sacados del último no te libran de pagar el pufo de 30 en el que has metido. Pero por 47 no te lo compra nadie, tus vecinos pillados en la misma jugada, se ven obligados a hacer lo mismo, Resultado, montón de anuncios de se vende, que demuestran justamente que no se vende nada, ahora todos se ponen a vender como desesperados aterrados ente la idea de que el valor de la vivienda acabe siendo inferior a lo pagado y pierdan dinero, un problema fabricado por terceros contra los ciudadanos que hayan podido permitirse el entrar a burbujear, claro.
Claro que si lo que ha subido hasta 45 cae hasta 15, a saber cómo arreglamos las estadísticas españolas, dejaría el 80% de la riqueza de los hogares reducida a un tercio de su valor y las deudas, como en el momento de máximo valor. Y las administraciones se ponen a hablar de ayudas escolares, asumiendo que el gasto por alumno va a ser de 500 euros por cada uno, y que hay que aumentar la parte que se subvenciona, todo esto por enjuagues, pues no se puede explicar uno que en Francia el material escolar sea gratuito y en España no se sepa cómo hacer para lograrlo quedando en manos de las correspondientes administraciones dedicir los requisitos, los beneficiarios y sobre todo el importe que sea sólo una parte, les damos 100 pero que se tangan que gastar 400, increíble pero cierto. Bien pues si percibe los 400 euros de ayudas que es el máximo a que pueda aspirar en España, ese mes, pagas 500, pero te gastas sólo los 400, si tienes dos hijos, pagas 800 euros, pero recuperas 200 de los 1.000 que debes pagar, con un saldo final de -400 euros, y con eso que coma toda la unidad familiar.
El cómo es lo que no saben explicar, las soluciones que suelen proponerse son las de recurrir a la familia para que le mantenga a uno, o que te avalen con una propiedad para pedir un crédito del que vivir mientras buscas otro trabajo, aparte de los consabidos consejos de haga uso de sus contactos y avise a familiares y amigos de que está en el paro, a ver si se obra el milagro de que aparte de prestarte dinero, te busquen un empleo. Además te pueden aconsejar que no intentes cosas de autoempleo ya que no te van a dar ayudas y necesitas tener capital para aguantar al menos cuatro años para poder lanzar el negocio. Haz algún curso o similar que son gratis. Luego vienen los medios de comunicación a rematar el espectáculo, venga programas de gente viviendo debajo de puentes, estafados o embargados por deudas, parados y arruinados. Aportan también la solución, las colas de gente en las instalaciones de organizaciones de caridad recogiendo ropa y alimentos o simplemente comiendo o durmiendo. Parecen querer explicarnos de que aquí las cosas son así, cuando no se quiere morir de hambre o quedar en pelotas, vaya a un sitio dedicado a la caridad que allí le darán limosna o al menos ropa y alimentos, igual que en Alemania y Francia seguro.
¿Es todo lo que pueden ofrecernos los que hablan, piensan y gastan por todos? ¿Simplemente no me da la gana hablar de este asunto? No parece demasiado democrático, más bien la reacción ante esto es puramente autoritaria: no me da la gana contestarle. ¿De verdad no existe en España ningún personaje que nos pueda explicar las diferencias en nivel de vida entre España y la Bruselas a la que tanto viajan por nuestro bien?. Pienso en el eurodipuatdo que con salario europeo vive en Bruselas, y por motivos laborales va y viene de España, qué despiste no darse cuenta de los datos que demuestran la abismal diferencia entre las ayudas sociales percibidas por los ciudadanos de ambos países, pese a tratar con ellos cuando salen de su burbuja administrativa. Hay que tener un alto nivel de abstracción para no notar la diferencia entre su país de procedencia y el de destino laboral, más cuando lo nota en su propia nómina, pues nada, que no se enteran de puro concentrados. Y que nadie levante la liebre. O se puede estar tan despistado que acabe un comprándose el piso en Bruselas por salir mucho más barato que en su país de origen después haber colaborado con entusiasmo a inflar la burbuja todo lo posible en el mismo.
Así pues, me gustaría saber qué opinan los eurócratas españoles que viven en Bruselas sore los mercados laborales comparados y sobre salarios mínimos, indicadores de renta, desempleo, ayudas a la renta, etc. Porque tiene que haber malicia en ocultarle a los contribuyentes la diferencia, que es lo mismo que apoyar la situación, viviendo de sus impuestos. Pero no deja de ser engañar al personal. Piensa uno entonces en algún insigne político que podía ejercer de embajador en la Londres de la democrática Inglaterra de finales de los 60 en representación de un país totalmente antidemocrático, vivir de la dictadura en una democracia, esto sí que es lujo y lo demás son tonterías, y a cuerpo de rey. Así pues en esto se puede ser tan tolerante como era aquel con el régimen político del país donde estaba destinado, para su solaz y disfrute. Si hasta se comrpó bombín para demostrar que había estado allí, pero la jugada en el fondo es la misma, disfrutar uno de lo que no puedan hacerlo los demás, es lo que tiene el poder.

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