Gran espectación ha causado entre la audiencia el estreno en televisión de la nueva temporada de Perdidos, en la que se resolverán toda las dudas de los espectadores. La primera novedad es sin duda, la enorme duración de los capítulos en España. Además la inclusión de una trama paralela de igual duración a la original de la serie, que aporta dinamismo al conjunto, al provocar un profundo ejercicio mental en los televidentes.
Porque la nueva temporada en la versión que se emite en España tiene como novedad que cada capítulo dura como poco el doble de la versión original del mismo. Cada diez minutos más o menos, un corte de otros tantos minutos le deleitará con la nueva trama, que es un poco dispersa pero muy interesante. Se compone de un rompecabezas de anuncios diversos, a lo largo de unos cuantos minutos cada unos pocos de telefilm. La trama se vuelve apasionante, cuando uno de los personajes va a hacer estallar una bomba de hidrógeno golpeándola con un pedrusco al grito de "estalla hija de puta", saltamos de repente a kalia vanich con oxiacsion inteliyens plus lava más de puta madre.
Al primer corte de decenas de anuncios aguantas zapeando por otros canales, hasta te puedes detener en una tertulia de tema apocalíptico que lleva ya unos cuantos años dedicada al monográfico "cada semana se acaba el mundo por culpa del presidente de gobierno". También puedes ir a la televisión pública que ahora ya no emite anuncios, salvo de su propia programación y algunos reportajes que nos invitan a visitar hoteles y restaurantes, camuflados de información, pero también puedes tener la mala suerte de caer en la franja horaria de "recortes de nuestra propia historia televisiva refritos".
Vuelves a la serie y tras unos pocos minutos de emisión, de nuevo entran las cuñas publicitarias a granel, así una y otra vez. Al final pierdes todo el interés en comerte tantos anuncios para ver un capítulo de una serie televisiva. Piensas en los "derechos de autor" y la piratería que practica la gente que trata de ver los capítulos a través de Internet de manera continuada y seguida. Hay que impedir que la gente pueda ver algo sin que el listo de turno lo altere totalmente al llenarlo de cortes publicitarios.
Al tercer corte, agotado de soportar anuncios, te quedas totalmente dormido, te despiertan los alaridos de la presentadora del concurso estafa telefónica de turno pidiendo a gritos que llames para llevarte mucho dinero, nadie acierta, y eso que es una palabra de tres letras y con una "p" al principio y una "z" al final, que forman parte de la palabra que sirve para designar a "animal marino que nada y tiene agallas que en la red es un pescado". Apagas y te vas a la cama.
Has disfrutado del estreno de la nueva temporada de la serie de moda, puedes decirle a la humanidad que has visto el último capítulo de "Dormidos".

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