viernes, 9 de abril de 2010

¿Todos? no, sólo algunos

Tanto oír hablar de la Ley de Amnistía para arriba y para abajo a cuenta del Tribunal Supremo y Garzón, y sabedores como somos los habitantes de la vieja Hispania que las leyes son textos densos y farragosos cuyo entendimiento escapa a los ciudadanos comunes desde los tiempos en que Roma nos civilizó a palos, hace ya 2.200 años, aceptamos que lo que nos dicen que dice la citada ley es realmente lo que dice, pues no vamos a ir a leer la ley sabiendo que nos será incomprensible por su lenguaje y su enorme extensión.

Pero da la casualidad que la citada Ley no es como las que suelen encontrarse en España, llenas de referencias a anteriores decretos, reglamentos, normas, modificaciones y contramodificaciones que obligan a rastrear hasta remotos orígenes, siendo posible, y hasta probable, que alguna norma española de las heredadas de siglos pasados, en caso de seguir hacia atrás las citas legales, nos condujera hasta un antepasado remoto de Hammurabi, con un artículo aún sin derogar por despiste más o menos interesado, ésta, sin embargo, es una ley de un par de folios como mucho, y si se deja un interlineado muy generoso.

Como es corta, no puedo resistrme a pegar el texto a continuación, por no entender muy bien algo que se cae de la actual interpretación de la misma, he aquí el texto:

De conformidad con la Ley aprobada por las Cortes, vengo en sancionar:

Artículo Primero.

I. Quedan amnistiados:

  1. Todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas realizados con anterioridad al día 15 de diciembre de 1976.

  2. Todos los actos de la misma naturaleza realizados entre el 15 de diciembre de 1976 y el 15 de junio de 1977, cuando en la intencionalidad política se aprecie además un móvil de restablecimiento de las libertades públicas o de reivindicación de autonomías de los pueblos de España.

  3. Todos los actos de idéntica naturaleza e intencionalidad a los contemplados en el párrafo anterior realizados hasta el 6 de octubre de 1977, siempre que no hayan supuesto violencia grave contra la vida o la integridad de las personas.

II. A los meros efectos de subsunción en cada uno de los párrafos del apartado anterior, se entenderá por momento de realización del acto aquel en que se inició la actividad criminal.

La amnistía también comprenderá los delitos y faltas conexos con los del apartado anterior.

Artículo Segundo.

En todo caso están comprendidos en la amnistía:

  1. Los delitos de rebelión y sedición, así como los delitos y faltas cometidos con ocasión o motivo de ello, tipificados en el Código de Justicia Militar.

  2. La objeción de conciencia a la prestación del servicio militar, por motivos éticos o religiosos.

  3. Los delitos de denegación de auxilio a la justicia por la negativa a revelar hechos de naturaleza política, conocidos en el ejercicio profesional.

  4. Los actos de expresión de opinión, realizados a través de prensa, imprenta o cualquier otro medio de comunicación.

  5. Los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes del orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta Ley.

  6. Los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas.

Artículo Tercero.

Los beneficios de esta Ley se extienden a los quebrantamientos de condenas impuestas por delitos amnistiados, a los de extrañamiento acordados por conmutación de otras penas y al incumplimiento de condiciones establecidas en indultos particulares.

Artículo Cuarto.

Quedan también amnistiadas las faltas disciplinarias judiciales e infracciones administrativas o gubernativas realizadas con intencionalidad política, con la sola exclusión de la tributarias.

Artículo Quinto.

Están comprendidas en esta Ley las infracciones de naturaleza laboral y sindical consistentes en actos que supongan el ejercicio de derechos reconocidos a los trabajadores en normas y convenios internacionales vigentes en la actualidad.

Artículo Sexto.

La amnistía determinará en general la extinción de la responsabilidad criminal derivada de las penas impuestas o que se pudieran imponer con carácter principal o accesorio.

Respecto del personal militar al que se le hubiere impuesto, o pudiera imponérsele como consecuencia de causas pendientes, la pena accesoria de separación del servicio o pérdida de empleo, la amnistía determinará la extinción de las penas principales y el reconocimiento, en las condiciones mas beneficiosas, de los derechos pasivos que les correspondan en su situación.

Artículo Séptimo.

Los efectos y beneficios de la amnistía a que se refieren los cuatro primeros artículos serán en cada caso los siguientes:

  1. La reintegración en la plenitud de sus derechos activos y pasivos de los funcionarios civiles sancionados, así como la reincorporación de los mismos a sus respectivos cuerpos, si hubiesen sido separados. Los funcionarios repuestos no tendrán derecho al percibo de haberes por el tiempo en que no hubieren prestado servicios efectivos, pero se les reconocerá la antigüedad que les corresponda como si no hubiera habido interrupción en la prestación de los servicios.

  2. El reconocimiento a los herederos de las fallecidos del derecho a percibir las prestaciones debidas.

  3. La eliminación de los antecedentes penales y notas desfavorables en expedientes personales, aun cuando el sancionado hubiese fallecido.

  4. La percepción de haber pasivo que corresponda, en el caso de los militares profesionales, con arreglo al empleo que tuvieren en la fecha del acto amnistiado.

  5. La percepción del haber pasivo que corresponda a los miembros de las fuerzas de orden público, incluso los que hubiesen pertenecido a cuerpos extinguidos.

Artículo Octavo.

La amnistía deja sin efecto las resoluciones judiciales y actos administrativos o gubernativos que hayan producido despidos, sanciones, limitaciones o suspensiones de los derechos activos o pasivos de los trabajadores por cuenta ajena, derivados de los hechos contemplados en los artículos primero y quinto de la presente Ley, restituyendo a los afectados todos los derechos que tendrían en el momento de aplicación de la misma de no haberse producido aquellas medidas, incluidas las cotizaciones de la seguridad social y mutualismo laboral que, como situación de asimiladas al alta, serán de cargo del Estado.

Artículo Noveno.

La aplicación de la amnistía, en cada caso, corresponderá con exclusividad a los jueces, Tribunales y autoridades judiciales correspondientes, quienes adoptarán, de acuerdo con las leyes procesales en vigor y con carácter de urgencia, las decisiones pertinentes en cumplimiento de esta Ley, cualquiera que sea el estado de tramitación del proceso y la jurisdicción de que se trate.

La decisión se adoptará en el plazo máximo de tres meses, sin perjuicio de los ulteriores recursos, que no tendrán efectos suspensivos.

La amnistía se aplicará de oficio o a instancia de parte con audiencia, en todo caso, del Ministerio fiscal. La acción para solicitarla será pública.

Artículo Diez.

La autoridad judicial competente ordenará la inmediata libertad de los beneficiados por la amnistía que se hallaren en prisión y dejará sin efecto las ordenes de busca y captura de los que estuviesen declarados en rebeldía.

Artículo Once.

No obstante lo dispuesto en el artículo noveno, la administración aplicará la amnistía de oficio en los procedimientos administrativos en tramitación y a instancia de parte, en cualquier caso.

Artículo Doce.

La presente Ley entrará en vigor el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial del Estado.

Dada en Madrid a 15 de octubre de 1977.

- Juan Carlos R. -

El Presidente de las Cortes,
Antonio Hernández Gil.

Bien, pues si entendemos que la ley supone la amnistía de todo delito cometido anterior a diciembre de 1976 por "motivos políticos" (por ejemplo un asesinato), esto no aparece en el texto por parte alguna como general y extensivo a todos los ciudadanos, es más, lo que dice expresamente es que tal medida es aplicable sólo a los delitos cometidos por AUTORIDADES, FUNCIONARIOS Y AGENTES DEL ORDEN PÚBLICO. Es decir, el que no fuera una de estas tres cosas, no quedaba amnistiado de nada, a no ser que se sugiera que asesinar gente y hacer desaparecer los cuerpos fuese un modo de pasar a ser funcionario con carácter retroactivo, algo impensable habiendo oposiciones para serlo.

La intepretación que al parecer se da actualmente nos lleva a una conclusión asombrosa: ¡todos los desaparecidos en el período citado, lo fueron por parte de funcionarios, autoridades y agentes del orden público! Ni un civil en el asunto, lo cual es un alivio para todos, pero no deja de ser asombroso que sea todo un Tribunal Supremo el que reconozca públicamente este hecho histórico hasta ahora desconocido.

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