La prensa se volcó, se lanzó de cabeza, se tiró a la piscina...y la cagó. Hace dos días los medios españoles publicaron alegremente la noticia de que un tipo había convocado en los locales de una peña flamenca de un pueblo de Huelva a los albañiles que quisieran ir a trabajar a Dubai, por la asombrosa cifra de 600 euros al día. Habían acudido cientos de personas ante tan suculenta oferta, además les ofrecían pagarles el viaje y la estancia, un chollo tan increíble como irracional creerlo.Al parecer nadie en los brillantes y profesionales medios españoles había buscado en la red datos sobre la economía de Dubai, no lo necesitaban, la verdad podía joder la noticia. Algún ingenuo hasta se permitió enviar un comentario a algún medio de los que por su probada seriedad hasta exige un registro de usuarios para poder enviar los comentarios que además son revisados por el profesional equipo de redactores de turno.
Debió de ser que el comentario hacía referencia a contrastar la información mediante tres fuentes verificables, pero lo cierto es que no pasó la censura del equipo médico habitual de su Excelencia el Caudillo o que quedó incluido en el Indice de lecturas prohibidas por la Santa Madre Iglesia. El caso es que no se publicó, aunque estuviera suficientemente razonado lo improbable de que en un país con mano de obra de pakistán o filipinas que cobra por el mismo trabajo como mucho 100 dólares al mes, en régimen de semiesclavitud, le diese por pagar por cada día de trabajo a un vecino de Lepe seis veces más de lo que pagan mensualmente a los que tienen allí.
Todos los medios, hasta los más sesudos y analíticos, de izquierda a derecha del espectro periodístico hispánico, repicaron la increíble noticia en una muestra asombrosa de inepcia y estulticia. Y hasta el más de los más optó por censurar el comentario de demostraba la estupidez de la presunta información publicada. Nadie contrastó ni un mínimo la veracidad de la noticia, y todos metieron como cierta la disparatada historia del trabajo millonario para albañiles onubenses, o mejor dicho, se la metieron doblada a sí mismos en un alarde espectacular de falta de la más mínima profesionalidad.
Esperarán ahora que uno vuelva a entrar en sus medios y leer lo que allí hay como si fueran serios y respetables, elaborados por profesionales, tiene cojones la cosa. Es tan fácil al parecer ejercer el periodismo en España con la mera adscripción a un bando ideológico, que no hace falta ni siquiera demostrar un mínimo nivel de profesionalidad. Menos mal que los españoles son un pueblo que admira el intelecto de Belén Esteban y se cree que Paco Porras realmente lee el futuro mirando un rábano, que si no, los medios españoles no sobrevivirían dada su extremada falta de seriedad profesional. Hoy publican la detención del fulano que se montó el cuento con olor a estafa, lo de hace dos días, es asunto olvidado.

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