martes, 13 de julio de 2010

Si no todo lo contrario

Al parecer un 45% de los españoles dice no sentirse satisfecho con la democracia, y amplias capas de la población considera a los políticos parte del problema, los continuos escándalos de corrupción contribuyen a esto. Así que los sesudos analistas concluyen que la crisis amenaza a la democracia. Al parecer la democracia es una única sin modelo alternativo ni posibilidades complementarias, sólo hay una democracia y ésa es justamente la española, amenazada por una crisis que puede hacer resurgir las ideas totalitarias como alternativa a la democracia.

El análisis nos deja sin un dato, el porcentaje de ése 45% que no está satisfecho con el modelo de democracia que se aplica en España. Es decir, los que piensan que el modelo falla por poco democrático y no por lo contrario. ¿Hubieran sido posibles los desmadres corruptos de los que nos vamos enterando a diario si se hubieran tenido que consultar a los ciudadanos? Porque el truco del modelo está en que estos gastos esperpénticos y orientados a la malversación, en gran medida, nunca están en los programas electorales de turno. 

¿Alguien recuerda a un alcalde de una villa y Corte prometiendo endeudar a los vecinos por 8.000 millones de euros a pagar por los mismos vecinos a lo largo de 30 años?, ¿alguien oyó a Matas decir que se gastaría 100 millones de euros en un velódromo no homologable para competiciones de cilismo?, ¿a alguien se le consultó para comprar 20 hectáreas de suelo en un polígono de Madrid por 120 millones de euros y adjudicar obras por otros 300 millones de euros para cancelarlas finalmente pero tras inaugurar a golpe de canapé los proyectos de las obras que nunca se iban a realizar?, ¿a alguien se le ha consultado para encargar obras que nunca se van a hacer y tener que compensar a las empresas adjudicatarias por la cancelación de la obra, a la zamorana?.

Otra cosa es mezclar churras con merinas. La burocracia existe haya o no democracia, y puede ser igual de opaca. Ya que no se consulta, al menos se podría ver en qué se gastan los dineros las administraciones, que es la parte del sistema indiferente del modelo político. Pero si quieres saber algo de esto, debes dedicarte a rastrear boletines oficiales y averiguar por tu cuenta en qué se van los dineros. Por ejemplo, hubiera estado bien poder ver en tiempo real cómo se gasta el dinero en organizar una historia para llevar a Baleares parejas chinas a pasar la luna de miel, y la broma acaba costando a los contribuyentes un millón de euros, todo ello tras inflar las facturas de tan fraudulenta historieta en un 40% para repartir entre el contratista de paja y la administración correspondiente, es decir los personajes que en ella habitan y tienen la posibilidad de gastar el dinero de los contribuyentes.

Una parte de ese 45% de insatisfechos puede estarlo con llevar la democracia indirecta hasta los límites más insospechados, pues si el argumento a favor de la misma se basa en la dificultad de hacer funcionar una democracia directa cuando se trata de millones de individuos, el modelo español implica que se siga el mismo sistema aunque el grupo no exceda unas decenas de personas, lo mismo que es necesario para cuarenta millones de habitantes es impuesto innecesariemente para grupos de 40 personas de la manera más absurda e injustificada.

Y también es posible que alguno de ese 45% piense que la separación de poderes que es requisito imprescindible para que una democracia lo sea, es cuanto menos dudosa, por estar controlada por los representantes indirectos y no por los ciudadanos. El caso es que el modelo español no facilita el control del gasto ni de las decisiones por parte de políticos-funcionarios desde las administraciones, pues ni se consulta, ni se permite seguir en tiempo real, ni se puede impugnar, depende de sus propias normas y es opaco. Todo lo mejor en un sólo paquete.

El gobierno, que no está obligado por nada a efectuar consultas sobre las normas que legisla, obra con absoluta impunidad por períodos de cuatro años, se puede dejar en el aire algo prometido en un programa electoral para pedir el voto y a cambio legislar sobre algo que no apareciese por parte alguna en el mismo o fuese cosa totalmente accesoria con respecto a lo abandonado en la papelera. Esto, gobierne quien gobierne, así que es un modelo más autoritario que democrático al eliminar la consulta y de paso la posibilidad de inciativa ciudadana.

El problema es que lo mismo sucede a nivel regional con cada una de las 17 autonomías, y en cascada en las Diputaciones Provinciales y en los ayuntamientos. Si la imagen de corrupción se puede asociar con algo es con la opacidad y la arbotrariedad, no con la democracia, el problema no es la democracia, más bien es la falta de la misma. Así que la pregunta sobre la satisfacción de los ciudadanos con la democracia no es completa si no sabemos cuantos de estos están insatisfechos con la escasez de la misma, y cuantos piensan lo mismo del grupo de los "bastante satisfechos", ya que al parecer tampoco lo están del todo.

Así que puede ser que la suma de los insatisfechos por la cortedad participativa y la de los que creen que sería mejorable con más democracia consultiva formen el grupo mayoritario de la encuesta pero esto nos quedamos sin saberlo. Deducir que los que se declaran insatisfechos es por oponerse a la democracia es el resultado de la pregunta sin opciones. Entonces la opinión sobre los políticos es ociosa, pueden tener una mala imagen derivada de que aparentemente no son mecanismos democráticos verdaderos los que los colocan en las posiciones de las listas para poder ser votados, y más cuando encima comprueba uno cómo estructras políticas enteras se han dedicado al saqueo de las arcas públicas, el mosqueo es inevitable.

¿Se colocó Jaume Matas él solito de cabeza de lista por Belares?, ¿Y sus consellers y altos cargos implicados en todos los casos de corrupción de la trama en las islas, cómo aparecieron en las listas?, la misma pregunta vale para todos los casos de corrupción de los que vamos teniendo noticias. Una serie de individuos metidos en unas listas cerradas y bloqueadas "no se sabe por quién", se organizan y saquean con total impunidad las arcas públicas desde el ejercicios del poder de gastar que les otorga estar en las listas y en sus respectivas posiciones. Los ciudadanos como mucho pueden callarse y obedecer, es todo el margen que les queda aparte de la pataleta.

Puede que el 45% de insatisfechos y el 42% de los que no lo están del todo, no lo estén por estas cosas. Puede que el 87% de la población quiera una democracia de mayor calidad, más participativa y consultiva, así como unas administraciones más transparentes y sometidas al control por parte de los ciudadanos de sus gastos.

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