Pepito Pérez tuvo cinco niños cuando el baby boom, cuando llegaron a la edad laboral, fue tratando de colocarlos; a dos logró colocarlos en el mismo edificio en otros despachos, a otros dos, logró colocarlos en la empresa pública que trabajaba para el departamento. Al pequeño logró colocarlo en la empresa adjudicataria de la contrata encargada por la empresa pública para el departamento. Curiosamente, su sueldo salía del bolsillo de los contribuyentes. El de sus dos hijos de la empresa pública, procedente del dinero que pagaba el departamento en el que trabajaba, con cargo a los contribuyentes. Y el tercero del dinero que destinaba la empresa pública en nombre del departamento para la empresa contratada para hacer lo que fuera con cargo a los mismos contribuyentes. ¡Seis por uno, gran oferta!
Pero ya se sabe cómo es la juventud, en cuanto tienen empleo y un buen sueldo asegurados, seguros médicos privados y ayudas económicas, les da por casarse. Y ahora ya son otros tiempos, ellas desean realizarse profesionalmente antes de pensar en la maternidad, así que dos acabaron en el mismo organismo, en otros despachos, dos acabaron en la gran empresa pública, en departamentos distintos de sus maridos y la otra acabó en la empresa contratista de la empresa pública. A esas alturas, en verano y navidades nos juntábamos con 11 pagas extra para celebrar las fiestas o disfrutar de las vacaciones, en las que nos hacían precio de grupo en la misma agencia que contrataba todos los viajes del departamento y de la empresa pública, así como de la que contrataba con ella, por lo que se disfrutaba de maravillosos descuentos.
Luego vinieron los afanes emprendedores y uno de ellos pidió la excedencia para dedicarse a exitosos negocios como contratista del departamento y de la empresa pública del mismo, y uno de los de la empresa pública pasó a estar en un despacho del departamento, lo que coincidió además con que el que estaba contratado en la empresa contratista de la empresa pública pasó a estarlo directamente en la empresa pública, y con mejor sueldo y condiciones laborales.
Para entonces ya habíamos perdido la cuenta de lo que podía entrar en la unidad familiar y fue cuando el otro decidió que deseaba dedicarse a la política porque le habían propuesto entrar en una lista electoral unos amigos, por lo que se dedicó a partir de entonces a representar a los ciudadanos desempeñando cargos en el mismo departamento del que procedía, aparte de los cargos políticos e institucionales remunerados que tuvieran a bien concederle.
Casualidades de la vida, otro procedente de la empresa pública pasó al departemento, y en un par de años, todos estaban ya dentro con muy buenos sueldos para toda la vida y soleados despachos. Era hora de cerrar las puertas y esperar otros 20 años. Todos los ciudadanos habían vivido por encima de sus posibilidades de manera irresponsable y por eso se había producido una gran crisis que afectaba a todos por igual. Muchos no tenían ni empleo y eso era una carga.
"Majestad, me conformo con que me des un grano de trigo por la primera casilla del tablero, dos por la segunda, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta y así sucesivamente, multiplicando cada vez por dos, hasta llegar al último casillero"
Pero ya se sabe cómo es la juventud, en cuanto tienen empleo y un buen sueldo asegurados, seguros médicos privados y ayudas económicas, les da por casarse. Y ahora ya son otros tiempos, ellas desean realizarse profesionalmente antes de pensar en la maternidad, así que dos acabaron en el mismo organismo, en otros despachos, dos acabaron en la gran empresa pública, en departamentos distintos de sus maridos y la otra acabó en la empresa contratista de la empresa pública. A esas alturas, en verano y navidades nos juntábamos con 11 pagas extra para celebrar las fiestas o disfrutar de las vacaciones, en las que nos hacían precio de grupo en la misma agencia que contrataba todos los viajes del departamento y de la empresa pública, así como de la que contrataba con ella, por lo que se disfrutaba de maravillosos descuentos.
Luego vinieron los afanes emprendedores y uno de ellos pidió la excedencia para dedicarse a exitosos negocios como contratista del departamento y de la empresa pública del mismo, y uno de los de la empresa pública pasó a estar en un despacho del departamento, lo que coincidió además con que el que estaba contratado en la empresa contratista de la empresa pública pasó a estarlo directamente en la empresa pública, y con mejor sueldo y condiciones laborales.
Para entonces ya habíamos perdido la cuenta de lo que podía entrar en la unidad familiar y fue cuando el otro decidió que deseaba dedicarse a la política porque le habían propuesto entrar en una lista electoral unos amigos, por lo que se dedicó a partir de entonces a representar a los ciudadanos desempeñando cargos en el mismo departamento del que procedía, aparte de los cargos políticos e institucionales remunerados que tuvieran a bien concederle.
Casualidades de la vida, otro procedente de la empresa pública pasó al departemento, y en un par de años, todos estaban ya dentro con muy buenos sueldos para toda la vida y soleados despachos. Era hora de cerrar las puertas y esperar otros 20 años. Todos los ciudadanos habían vivido por encima de sus posibilidades de manera irresponsable y por eso se había producido una gran crisis que afectaba a todos por igual. Muchos no tenían ni empleo y eso era una carga.
"Majestad, me conformo con que me des un grano de trigo por la primera casilla del tablero, dos por la segunda, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta y así sucesivamente, multiplicando cada vez por dos, hasta llegar al último casillero"

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