Visto el juicio llamado de los trajes, parece más que evidente que lo cuestionable es que haya sido pasivo e impropio el cohecho. Uno de los protagonistas de la historia le pide al conseguidor que le enchufe de diputado por sugerencia al presidente autonómico y jefe supremo del partido en la región de instancias superiores.
Es lo que suele pedir todo el mundo cuando recibe regalos de terceros sin saber el motivo, que es lo que significa cometer un cohecho pasivo impropio, o aceptación inconsciente de sobornos por parte de miembros de lo que parece una red de delincuencia organizada dedicada a la corrupción y saqueo del dinero de los contribuyentes.
Hasta en el caso de que fuera cierto, que un presidente autonómico es capaz de recibir obsequios sin enterarse de nada, sería injustificable que tal memo tomase decisiones que implicasen gastos multimillonarios de sus administraciones y empresas relacionadas con las mismas.
Ser absuelto del cohecho pasivo impropio implicaría que no exisitió regalo alguno, porque no conocía de nada al mismo personaje al que el secretario general del partido en la zona pedía por teléfono que le enchufase de diputado autonómico, y al cual le agradecía telefónicamente los obsequios tratándole como si fueran uña y carne.
¿Qué sucede si el cohecho no era ni pasivo ni impropio?, ¿cómo es de pasivo pedir un coche de lujo como el del otro miembro de la organización?, ¿y elegir el reloj más caro y llevárselo puesto diciendo lo paga el que viene detrás?. Imposible pedir un coche sin saber por qué, o es que un partido de ámbito nacional confía en un papanatas que piensa que conoce a un tipo que le regala cosas por la cara y por eso él pide por esa boquita que dios le dió. ¿Pasivo e impropio es decirle a un desconocido, te has pasado con los regalos, pero la pulserita de la niña me la cambias por otra más grande que tiene la muñeca más ancha?. Casualmente la muñeca de la niña viene a ser tan ancha como la de la madre, casualidades de la genética u otra cosa.
Imaginemos la secuencia, alguien que no te conoce de nada te dice que vayas de Valencia hasta Madrid y te alojes allí en un hotel de cinco estrellas, que a la noche pasará un sastre a tomarte las medidas para hacerte un traje a medida y que de paso puedes encargar los complementos que consideres. Y tú ni corto ni perezoso te plantas en el hotel más caro de Madrid, viene el sastre, te toma las medidas, le encargas un par de complementos italianos, se marcha con el pedido y te vas a dormir para estar descansado al día siguiente y seguir gobernando tu comunidad autónoma. Pasivo e impropio de toda la vida, ¿no te preguntas por los trajes y te vas a preguntar por los viajes?.
Pero el caso del otro imputado es demasiado cantarín, se le oye pedir cosas al conseguidor amigo que piensa de él que es como un niño. Mucho cargo para tanto niño. El resultado es el que es, el último presidente de la comunidad valenciana, presentado como cabeza de lista en unas elecciones hace apenas seis meses, sentado en un banquillo, disimulando mientras se oyen públicamente las grabaciones que demuestran que el caso no era ningún montaje y que él mintió a los electores cuando se presentó como candidato a presidir la autonomía.
A estas alturas es asombroso que no se vea hilo de unión alguno entre la administración de Matas con sus 70 directores generales y la de Camps con su galaxia de presuntas empresas públicas dedicadas a la promoción de eventos tan espectaculares como impagables, cuando ambos coinciden hasta en los mismos eventos imaginarios e inauguraciones de maquetas con los mismos personajes y en las mismas fechas.
Es lo que suele pedir todo el mundo cuando recibe regalos de terceros sin saber el motivo, que es lo que significa cometer un cohecho pasivo impropio, o aceptación inconsciente de sobornos por parte de miembros de lo que parece una red de delincuencia organizada dedicada a la corrupción y saqueo del dinero de los contribuyentes.
Hasta en el caso de que fuera cierto, que un presidente autonómico es capaz de recibir obsequios sin enterarse de nada, sería injustificable que tal memo tomase decisiones que implicasen gastos multimillonarios de sus administraciones y empresas relacionadas con las mismas.
Ser absuelto del cohecho pasivo impropio implicaría que no exisitió regalo alguno, porque no conocía de nada al mismo personaje al que el secretario general del partido en la zona pedía por teléfono que le enchufase de diputado autonómico, y al cual le agradecía telefónicamente los obsequios tratándole como si fueran uña y carne.
¿Qué sucede si el cohecho no era ni pasivo ni impropio?, ¿cómo es de pasivo pedir un coche de lujo como el del otro miembro de la organización?, ¿y elegir el reloj más caro y llevárselo puesto diciendo lo paga el que viene detrás?. Imposible pedir un coche sin saber por qué, o es que un partido de ámbito nacional confía en un papanatas que piensa que conoce a un tipo que le regala cosas por la cara y por eso él pide por esa boquita que dios le dió. ¿Pasivo e impropio es decirle a un desconocido, te has pasado con los regalos, pero la pulserita de la niña me la cambias por otra más grande que tiene la muñeca más ancha?. Casualmente la muñeca de la niña viene a ser tan ancha como la de la madre, casualidades de la genética u otra cosa.
Imaginemos la secuencia, alguien que no te conoce de nada te dice que vayas de Valencia hasta Madrid y te alojes allí en un hotel de cinco estrellas, que a la noche pasará un sastre a tomarte las medidas para hacerte un traje a medida y que de paso puedes encargar los complementos que consideres. Y tú ni corto ni perezoso te plantas en el hotel más caro de Madrid, viene el sastre, te toma las medidas, le encargas un par de complementos italianos, se marcha con el pedido y te vas a dormir para estar descansado al día siguiente y seguir gobernando tu comunidad autónoma. Pasivo e impropio de toda la vida, ¿no te preguntas por los trajes y te vas a preguntar por los viajes?.
Pero el caso del otro imputado es demasiado cantarín, se le oye pedir cosas al conseguidor amigo que piensa de él que es como un niño. Mucho cargo para tanto niño. El resultado es el que es, el último presidente de la comunidad valenciana, presentado como cabeza de lista en unas elecciones hace apenas seis meses, sentado en un banquillo, disimulando mientras se oyen públicamente las grabaciones que demuestran que el caso no era ningún montaje y que él mintió a los electores cuando se presentó como candidato a presidir la autonomía.
A estas alturas es asombroso que no se vea hilo de unión alguno entre la administración de Matas con sus 70 directores generales y la de Camps con su galaxia de presuntas empresas públicas dedicadas a la promoción de eventos tan espectaculares como impagables, cuando ambos coinciden hasta en los mismos eventos imaginarios e inauguraciones de maquetas con los mismos personajes y en las mismas fechas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario