El arco cigomático es una parte de la cara humana. El arco cigomático español mira hacia levante, la Comunidad Valenciana tiene una calificación de bono basura desde el verano pasado, ahora Cataluña está un escalón por encima y a sólo dos, Murcia. Hace falta mucha agua para lavar tanto dinero y mucha cara para arramblar con todo el dinero delante de las narices de todos los contribuyentes. Con sus fastuosas cajas de ahorros todas quebradas y sus sanísimas economías basadas en construir sin vender por no tener a quien. Y la orgía de gasto público de dinero de los ciudadanos en tracas, fuegos, cohetes, eventos y juergas mil con excusas como dirigir una instalación de depuración de aguas pero a nivel político, no técnico.
La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, es decir las empresas públicas del Estado ha anunciado a los suyos que no se preocupen, que como mucho despedirán a consejeros. Así que el Estado jace una reforma laboral para todos los que están fuera del propio Estado, la reforma es para los demás. Que ya son cuatro gatos.
España es el segundo país de la Unión Europea con mayor porcentaje de trabajadores con contrato temporal, un 25,4%, superada tan sólo por Polonia, con un 26,5%.
Pues si hay 18 millones de población activa, son 4.500.000 trabajadores con contato temporal, a los que sumar los 5.300.000 parados, lo que da unos 10 millones parados y precarios. 2.ooo.ooo autónomos sin empleados, nos ponen en 12 millones. Hasta el total sólo quedan 6.000.000.
A cierre del pasado año, 354.145 autónomos contaban con asalariados a su cargo (dato Seguridad Social).
Debemos descontar los 3.000.000 de empleados públicos en todas las administraciones y empresas públicas.
Al final cada autónomo sale por unos 8 empleados, por ejemplo Botín o Rato que deben de ser como buenos empresarios trabajadores por cuenta propia, es decir autónomos, lo que permite decir que todos los trabajadores autónomos son empresarios con o sin trabajadores, brillante cóctel estadístico español para parecer que hay donde no hay. Todo empresario está obligado a darse de alta como trabajador autónomo por ley. Botín y los dos pollos de nuevo.
Pero ojo, que los trabajadores por cuenta propia crean empleo pero el que pueden, lo que quede de unos 2,5 millones de puestos de trabajo que no sean temporales. Hay que descontar de este empleo el de las grandes empresas como Zara, El Corte Inglés, Mercadona, DIA, Carrefour, Alcampo, y las demás empresas de grandes superficies comerciales. Y las multinacionales como IBM, Siemens, Oracle, Microsoft, que también tienen plantillas generosas.
La reforma laboral afecta a las condiciones laborales de 15 millones de personas que componen lo llamado "mercado laboral" pues hay unos 3 millones que no se rigen por las mismas normas si no por otras particulares. De éstos, 11 o tienen contrato temporal o están en paro. Excluído el empleo público de la cuenta de trabajadores por no estar sometidos a la misma legislación, es evidente que hay una minoría de trabajadores con contratos de los llamados fijos, si tenemos que descontar a los trabajadores por cuenta propia, con o sin empleados. Se quedan en un millón y medio de empleados con contrato fijo fuera del sector público. Todos ellos regidos por el mismo Estatuto de los Trabajadores y a quienes se les aplican las reformas, todas y siempre, las más de cincuenta reformas del mercado laboral español.
Cuando se espera que sea el sector privado el que cree empleo, en especial los autónomos, sería bueno tener en cuenta que sólo unos 350.000 tienen al menos un empleado. Y es imposible que puedan absorver a los anunciados 6.000.000 de parados, como si fueran mocos durante un catarro. No cuadran las cuentas del milagro a largo plazo.

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