viernes, 3 de febrero de 2012

Nos la Papadimos a nosotros mismos

Cosa maravillosa es la de la democracia. Según nos explican los wikipédicos que redactan en español, la misma se divide en directa (que no se usa) y representativa (que es la que se utiliza por ser la única posible). Podemos deducir de este sencillo esquema que son cosas opuestas, y que la segunda por su innata bondad es la que han decidido que sustituya a la primera, que existió en la antigua Grecia y en algún remoto lugar de Europa.

De ello los ciudadanos escasamente formados en cosas tan inútiles como las constituciones que son crípticos textos que comprenden sólo unos pocos ciudadanos de elevadísimo nivel como los padres constituyentes y los elegidos por las cúpulas de los partidos para estar en alguna lista o aparto del mismo, deben de ser informados de alguna manera para que sepan por dónde van los tiros en donde viven.

Hace un tiempo me enseñaron un libro de la suprimida o renombrada Educación para la Ciudadanía que usaban en un centro educativo concertado católico, unos padres buenos católicos declarados, al parecer lo había escrito un sacerdote lo que lo avalaba. No suelo memorizar demasiado los nombres lo reconozco. El caso es que el libro me lo mostraban como prueba de contenidos totalmente aceptables para ellos. Y le eché un vistazo.

Así que me fui directamente a la parte en que explicaba el sistema político español, decía el santo varón que los ciudadanos participaban en la democracia votando para eliegir a sus gobernantes cada cuatro años y que además podían participar activamente en política integrándose en asociaciones de vecinos, culturales o altruistas y que además, encima, existía el derecho a manifestarse y protestar. Ah, menos mal, la ciudadnía consiste en saber hasta dónde puedes ejercerla y cómo, fuera del circuito cerrado de los que se dedican a ello y por eso mandan, claro.

He aquí el meollo del asunto, hay que convencer a la gente de que lo normal es lo suyo que es lo único que existe. La separación inicial de las democracias en directas y representativas es tan falsa, que resulta que las que llaman directas son representativas, pues los ciudadanos no se pasan el día en asambleas, eligen a unos representantes para que legislen, gestionen y administren, que a su vez pertenecen a distintos partidos políticos. Por lo tanto Suiza es una democracia representaiva como el resto, por lo que no tiene sentido decir que sea directa.

Así que lo que queda es que hay varios tipos de democracia representaiva en el mundo actualmente, la que es participativa y la que es no participativa. La primera puede ser consultiva si una norma obliga a los gobiernos a tener que consultar algunas leyes o decisiones (como suecos y daneses acerca de integrarse en el euro o los austríacos sobre las centrales nucleares) y además tener los ciudadanos capacidad de iniciativa para proponer o derogar normas, o para elegir y cesar a los cargos electos. El grado de participación es diferente según sean temas municipales y próximos al ciudadano, regionales y por lo tanto más generales o federales y afecten a todos los ciudadanos.

Hay distintos grados de participación en diferentes modelos, siendo muy activa e intensa en los sistemas donde son cargos electos las autoridades desde el alcalde y los concejales hasta el comisario, el fiscal del distrito, o el juez. Eso no impica que no exista marranerío, trapicheos, corrupción, y todo lo que pueda rodear a la posibilidad de controlar una adminsitración o un departamento. Implica que los ciudadanos puedan echar de su cargo a los electos si así lo consideran. Tampoco garantiza que lo que se vote no sea resultado de una campaña para provocar un cambio de poder en favor de intereses particulares, por muchas firmas que se recojan y muchos votos se puedan depositar en las urnas.

Si no existe una total transparencia administrativa en los procedimientos de gasto de las distintas administraciones, para cuando te quieras dar cuenta, el sheriff del condado se ha construido un aeropuerto sin permisos de vuelo en medio de la nada con el dinero de los contribuyentes. Ojos que no ven, corazón que no siente, dice el refrán. Así que con posibilidad de controles democráticos sobre la acción de los cargos electos se puede hacer algo si estos no funcionan dentro de la total opacidad. De hacerlo, todo serían siempre hechos consumados para cuando se enterasen los votantes.

Pero unidas las dos cosas, mecanismos de participación mediante la consulta obligada y la iniciativa ciudadana, combinados con una total transparencia del gasto público gestionado por los funcionarios públicos electos y cesables, se tiene un sistema que se puede llamar perfectamente una democracia representativa, si se puede votar para elegir los jueces, con separación de poderes y todo. En resumen Suiza es una democracia representativa, las otras son indirectas. Y alguna es por delegación absoluta de todos los poderes de manera inapelable, como Grecia.

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