Hace unos años las autoridades que gobernaban en Madrid decidieron que debido a la sequía era necesario hacer campañas para animar a ahorrar agua a los ciudadanos. Y no ahorraron en gastos insertando anuncios en todos los medios escritos, radiados o televidados existentes en Madrid. Además de esto, los mismos políticos salían explicando lo que debían de hacer los ciudadanos en las propias noticias como información.
Técnicos, expertos, políticos, cargos electos y funcionarios varios repertían sin cesar las recomendaciones que eran a su vez repetidas por los periodistas a la menor ocasión de hacerlo, además de avanzarlo en las noticias antes de repetirlo el portavoz aconsejador de turno. Al lavarse los dientes hay que cerrar el grifo; cuando se duche cierre el grifo mientras se enjabona; no deje abiertos los grifos de la cocina mientras enjuaga nada; ponga el tapón cuando abra el grifo; si introduce en la cisterna del baño una botella de plástico llena ahorrará mucha agua.
Los ciudadanos lo hicieron, deseosos de ser responsables y cumplir con tan ecológicas medidas que las autoridades les recomendaban por el bien de todos. Antes de que volviera a llover, las mismas autoridades dieron una rueda de prensa y comunicaron a los madrileños que debido a la bajada del consumo, la empresa pública de aguas había perdido ingresos, por lo que las autoridades para compensar esta pérdida económica para las arcas públicas se veía en la obligación de subir el precio del agua, a fin de garantizar los ingresos.
Como era inapelable, los madrileños tuvieron que tragar por haber picado en el anzuelo.
Técnicos, expertos, políticos, cargos electos y funcionarios varios repertían sin cesar las recomendaciones que eran a su vez repetidas por los periodistas a la menor ocasión de hacerlo, además de avanzarlo en las noticias antes de repetirlo el portavoz aconsejador de turno. Al lavarse los dientes hay que cerrar el grifo; cuando se duche cierre el grifo mientras se enjabona; no deje abiertos los grifos de la cocina mientras enjuaga nada; ponga el tapón cuando abra el grifo; si introduce en la cisterna del baño una botella de plástico llena ahorrará mucha agua.
Los ciudadanos lo hicieron, deseosos de ser responsables y cumplir con tan ecológicas medidas que las autoridades les recomendaban por el bien de todos. Antes de que volviera a llover, las mismas autoridades dieron una rueda de prensa y comunicaron a los madrileños que debido a la bajada del consumo, la empresa pública de aguas había perdido ingresos, por lo que las autoridades para compensar esta pérdida económica para las arcas públicas se veía en la obligación de subir el precio del agua, a fin de garantizar los ingresos.
Como era inapelable, los madrileños tuvieron que tragar por haber picado en el anzuelo.

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