Pocos días llevo en la nueva historieta en la que me he metido, pero aún siendo pocos, han sido suficientes para dejarme, como dijo aquel, pasmaaaaooo. He podido asistir a las sesiones de enseñanza informática más surrealistas de toda mi vida. Para situarse en las circunstancias concretas, es necesario apuntar lo primero de lo que vine a enterarme, la docente que impartía las enseñanzas me confesó ingenuamente que su nivel de conocimientos en informática era de simple usuario pues no pasaba de usar el correo electrónico y el Messenger, como todos los chavales actuales.
De hecho, me contó que se había presentado a una entrevista para trabajar como encuestadora y ¡oh maravilla de las maravillas!, le habían ofrecido un contrato para enseñar las tan cacareadas "nuevas tecnolgias de la información y la comunicación". Son las cosas que suceden cuando uno emplea los servidores de búsqueda de trabajo en España, que se presenta a una entrevista de trabajo para pinche de cocina y le contratan de chef del mejor restaurante del mundo, aunque uno no haya estudiado cocina en su vida, y es que el mundo, visto desde España es algo tan irreal como ficticio, todo depende de que se obre el milagro, no de la formación del personal.
Así que en un par de semanas he oído frases tan brillantes como "esto es el jodmail, que no es el jauluc, pero es correo electrónico...y sirve para el correo electrónico, lo mismo que el jauluc que es como el jodmail, auqnue sea distinto, ¿¿¿vale???, bien", a-co-llo-nan-te. Así que los presuntos docentes recurren a unos también presuntos manualillos que les suministran para dar el curso de materias de las que no saben nada más que repetir como mucho lo que pone la chuleta que les han enviado.
Para se exactos, el primer documento de apoyo a los formadores que cayó en mis manos, y que no excedía de un par de folios, para enseñar a los adultos a usar Internet en una semana, contenía una perla tan hermosa como aconsejar a los usuarios, para tener la mayor seguridad posible, tener instalados más de un programa antivirus, dos como mínimo, y más si se podía. Por suerte, el consejo no fue dado a los asistentes, que si bien no sabían nada de la materia, se hubieran acordado de la familia del personal docente si tras volverles locos los dos antivirus instalados a la vez, el sobrino, hijo o nieto, les hubiera dicho que quién les había dado tan estúpido y erróneo consejo, lo que hubiera justificado que se personaran en el aula con un palo para sobar los lomos de tan atinados asesores.

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