miércoles, 21 de mayo de 2008

This is the end...

Pues pasaron los seis meses. He aprendido unas cuantas cosas de esta historia. En primer lugar que hay un mito sobre el conocimiento de la informática por parte de la gente joven; hay mucha gente que usa habitualmente el Messenger y gestiona su coreo desde éste, y no sabe más de la materia en cuestión. El que no sabe no suele estar capacitado para enseñar; ¿se imagina alguien a una persona con experiencia laboral de dependienta de tienda y sin cualificación profesional real, es decir con un nivel de formación algo menos que elemental dando clases de informática...y por qué no de física cuántica, de neurología o de derecho mercantil?. La informática es la única materia que funciona como los adivinos y echadores de cartas, si se supone que alguien sabe, se da por sentado que sabe...hasta que abre la boca, claro. Y la preparación del personal se supone por el mero hecho de que una empresa le haya colocado allí para una labor de enseñanza de informática.

Pero si la persona no tiene unos conocimientos mínimos de la materia que debe enseñar, tiene dos opciones, una es estudiarse el temario y aprendérselo para así poder darlo, la otra es hacer trampas y emplear pequeñas triquiñuelas para no dar las clases y así no tener que complicarse la vida estudiando lo que se pretende enseñar. Cuando alguien no está habituado a estudiar, tampoco suele estar preparado para enseñar.

El problema se agrava cuando se sabe (o se cree saber) que los alumnos no tienen el más mínimo nivel, ¡así se les pueden contar auténticas salvajadas sin que se den cuenta!, y como no saben, no es necesario explicar las cosas como son, se puede uno permitir inventarse algo. Por ejemplo la respuesta a una pregunta que uno no conoce. Evidentemente, la persona que no tiene el nivel mínimo y se inventa las palabras y frases a conveniencia, puede enseñar cosas disparatadas.

Y si decide modificar los ejercicios de un libro, por ejemplo, para operadores de teclado, puede que destroce el ejercicio y su lógica sin pensárselo dos veces. Así un ejercicio con una carpeta llamada como el mes en curso, que contiene a su vez cuatro carpetas, una por cada semana del mes, las cuales a su vez contienen siete carpetas, cada una por un día de la semana; puede transformarse en: siete carpetas una por cada día de la semana, que contienen a su vez otras llamadas, países, películas, playas, ciudades, las cuales contienen otras llamadas, difícil, fácil, muy difícil. muy fácil...bien perfecto nadie va a notar que has copiado un ejercicio de un libro porque el tal ya no tiene sentido.

Cuando las invenciones son sobre el lenguaje de las operaciones comunes que se hacen en un ordenador, la cosa va a más. En lugar de "cortar" y "pegar", se puede inventar uno el "cortar a". Así la frase queda "corta muy fácil a playas, "corta martes a difícil. Al cabo de dos semanas algún usuario puede preguntar si les van a explicar el pegar para qué sirve, tiene su razón, con "copiar a" y "cortar a", se ha caído de los ejercicios el verbo pegar. Pero eso sí, tras muchos ejercicios con frases de tal enjundia, los usuarios están ya totalmente perdidos al cabo de dos semanas. Y mientras estén perdidos, el curso está detenido en el limbo de los justos. A rellenar unos formularios de satisfacción del usuario y a solicitar nuevos cursos en otro listado que rellena afanosamente la empleada de la contrata.

De lo que más quejas recibe uno es al final de el tono autoritario y de la falta de modales del personal, pero uno en esta película es más bien espectador y no puede hacer nada al respecto. De no enterarse de nada, es otra de las más repetidas junto con la de no estar de acuerdo en cómo se hacen las encuestas anónimas, vigilando las respuestas de los usuarios mientras los rellenan, advirtiéndoles que si no ponen que muy bien a todo lo relacionado con el curso, puede romper la encuesta y hacerla de nuevo poniendo lo que quiera, o que en última instancia como es quien va a ver las respuestas y ya sabe de quien es cada cuestionario anónimo, puede no volver a llamarles a ningún curso. Hay personal al que le hace gracia tal planteamiento, pero a otros, no les parece en absoluto divertido que se emplee la coacción para forzar a que los presuntos custionarios anónimos pongan las respuestas que quiere el empleado de la contrata.

También hay un cierto problema de autoritarismo. Pocos adultos hay que no se den cuenta de que cuando en un curso la el empleado de la contrata les prohíbe hablar en clase bajo amenaza de borrarles todo el trabajo que hayan hecho y tener que volver a empezar, se están perdiendo los papeles. Pero si la amenaza se hace extensible a hacer un clic de más sin que se les ordene, ya empiea a oler a chamusquina. Menudo truco del almendruco, unas veces por una cosa y otras por otra, casi todos los días, o todos según sea de complicado el curso para el empleado de la contrata, se borra lo hecho por algún usuario y los demás deben esperar a que éste haga de nuevo todo su trabajo para seguir con la clase. Con dos borrados oportunos, la clase puede permenecer en estado catatónico las dos horas que dura, mientras el empleado de la contrata aprovecha el rato para usar el messenger o jugar un poco al "second life". Y hay gente que lo nota y piensa que es una mera artimaña para no tener que dar las clases.

Lo dicho, en estos seis meses he aprendido unas cuantas cosas. La primera es que si la empresa adjudicataria de la contrata pone en el puesto de profesor de informática a quien no está capacitado para serlo, éste puede montar toda una estrategia para que no se note y sobrevivir. Que si alguien ignora, no el significado, si no la misma existencia de la palabra elipse, puede acabar llamando a una herramiente de dibujo "el eclipse". Que los usuarios de un par de programas, mensajería y navegador, no necesariemente saben nada del resto del sistema, son usuarios finales, no avanzados. Que si le preguntas a alguien para saber si conoce algo y le dices que "mal" aunque la respuesta esté bien, para parecer que tú si sabes algo que ignora y lo rematas con una burrada inventada, el usuario puede notar que no sabes. Que las presuntas reacciones autoritarias esconden artimañas para retrasar o paralizar el desarrollo de la clase y hay gente que lo nota.

Todo este pequeño disparate tiene su origen en un motivo: evitar el tener que estudiar lo que se va a enseñar, por pura vagancia, lo cual tiene a su vez origen en la selección de personal para enseñar informática, el que va a enseñar de entrada debe saber lo que va a enseñar, y si no lo sabe, y no le gusta estudiar, la hemos jodido, esa persona nunca va a aprender lo que presuntamente va a enseñar. Y quien inventa todas las triquiñuelas imaginables con tal de no estudiar algo, es que no le gusta estudiar, que hay gente a la que no le gusta estudiar en el mundo, y al mismo tiempo carecen del don de la ciencia infusa. Hay gente de la que se llamaba de mollera dura, que les cuesta comprender lo que leen o que por su forma de ser y educación no aceptan que nadie les pueda corregir errores aunque estos sean tan visibles como un eclipse de sol, a esta gente es difícil enseñarles algo, pues su postura es de oposicoón a reconocer que haya alguien que sepa algo que ellos no saben.

Y de remate una de números, euros o pesetas, me da igual. Si se decide que un determinado servicio público lo gestione una empresa, lo lógico es conrolar algo la calidad del servicio. si se deja en manos de la empresa, puede suceder que ésta se dedique a rellenar encuestas de satisfacción más o menos amañadas, y a montar toda una ristra de cursos y talleres que existen sólo en el listado de turno, y con unos cuantos gráficos de colorines y unos listados de excel, entregar el documento que necesitan para poder presentar la factura correspondiente por el servicio, se haya dado tal servicio o no. Y éste es el problema, que se cobra por unos servicios de formación tecnológica que en realidad no se dan por no tener personal cualificado para impartir esa formación. Simpificando, la suma de los gastos de la empresa más sus beneficios es muy superior a lo que hubiera costado la contratación de personal cualificado por parte del ayuntamiento. Es más, el sueldo de dos personas cualificadas para la enseñanza en dos turnos de 6 horas, costaría a los contribuyentes la mitad de lo que supone una no cualificada duramte ocho horas, más gastos y beneficios empresariales. Es un servicio más caro, pero peor, es decir, se ofrece algo aparentemente gratuito pero que al final no existe, y es que como dice el refrán: "el duro del pobre va dos veces al mercado".

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