La teoría más tonta que recuerdo desde que tengo memoria es una que hace unos pocos años corrió por la sociedad bienpensante española, léase de ideas conservadoras. El común de los mortales se habían enterado que una cadena de emisoras de radio que tenía un nombre que parecía relacionado con el tiempo, un rato, era en realidad un apellido, Radio Rato era de la familia Rato, oh sorpresa. El caso es que se presentaba un político que decía ser brilante y triunfador empresario hispano heredero de una fortuna familiar por vender las emisoras delk progenitor a buen precio. Llegado este punto, si aparecía alguna suspicacia acerca de ser un tipo montado en el dólar, pero partiendo de una situación tan ventajosa como ser rico habiendo nacido rico, brillanteces empresariales aparte, el argumento giraba hacia la consigna: es mejor que gobiernen los que sean ricos, porque a fin de cuentas no van a necesitar robar como si fueran pobres, así que habrá menos corrupción.
Bien, pues como demuestra la reciente crisis, esto no es del todo cierto. Hay ricos que pueden robar, y otros que pueden llegar a ricos practiando la corrupción. Y auténticos mangantes que en cuanto pueden se compran parcelas como los ayuntamientos para organizar auténticos salsipuedes. Que le echen un galgo al alcalde que recalificó, construyó y vendió los terrenos rústicos de su ayuntamiento, que le echen ahora un galgo. Así que si se multiplica esto por todo el territorio nacional, al parecer ha habido más de un mangante metido en los asuntos municipales para sacar tajada. Si vendió toda la urbanización, ha hecho una auténtica fortuna, vete a buscarle porque ya tiene la vida propia y la de varias generaciones de descendientes solucionada.
¿Y los ricos que iban a gobernar sin corrupción por no necesitar enriquecerse, dónde andaban?. Pues en sus fiestas privadas y discretos saraos, a ser posible en el extranjero, los presuntos ricos que iban en el paquete del millonario político eran funcionarios de un ministerio...es decir no eran ricos, eran familiares descendientes de funcionarios del anterior régimen que habían llegado a ser la clase media alta del régimen, hijos de funcionarios de grandes cuerpos de la administración y el ejército. Y el resto, de empresas públicas estatales, que es lo mismo que lo anterior. Burocracia estatal básicamente.
Así que está demostrado, el elegir como representante a un ciudadano que tiene una fortuna y se puede dedicar a la política no supone que el resto que va en el paquete, lo sea también.

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