Si dividimos los 33.000 millones de euros que en el 2009 aparecen como gastos destinados a personal en los Presupuestos Generales del Estado (funcionarios de la Administración pública estatal y Universidades) entre el número de los mismos, 660.000, el resultado es que el coste laboral de cada empleado público es de unos 50.000 euros al año.
Según el INE, en el sector privado el coste laboral se queda en unos 29.000 euros. ¿Cuánto supone esto sobre el total?. Unos 21.000 euros al año por funcionario de la administración general del estado y universidades. Como nadie ha tenido noticias de que fuera de ésta cobren menos y es fama que donde menos se cobra es en la administrción general del estado, aceptaremos que lo aplicado aquí valga para el resto de administraciones. Así que 52.500.000.000 € son el pequeño sobrecoste del total de coste laboral de los funcionarios de las distintas administraciones. ¿Por qué sucede esto?. Lo ignoro, puede que sea por ser las administraciones jueces y parte en estas decisiones de presupuesto y su gasto correspondiente.
Claro que si tenemos un diferencial de gastos en protección social con la media de la UE 15 de 70.000.000.000 €, descontando este gasto de más que se consume en costes laborales por funcionario, se nos quedaría en 17.500.000.000 de euros hasta igualar la media europea y la diferencia se habría reducido en un 75%. Así que dinero debe de haber si un empleado público nos cuesta el doble que uno del sector privado por realizar las mismas labores. Claro que si cada uno tiene un coste laboral que duplica al de un empleado del sector privado, pagamos el doble de lo que debe costar, como es evidente. Costando lo mismo, el sector privado en lugar de emplear a dos millones y medio, tendría para contratar a cinco millones.
Y si se gasta en personal como para tener cinco millones de empleados, ¿cómo es posible que falte personal en justicia, en las oficinas de empleo, en sanidad, y cada día aparece un nuevo sector contando que no tiene recursos suficientes y andan como desincentivados. Cada uno cuesta como dos, pero no hay dos, hay uno. Al parecer el dinero está, pero alguno ha inflado las cifras de costes laborales de manera que el presupuesto se ajuste para comerse lo suyo y otro tanto más, antes de que le vuelva ni un céntimo a los ciudadanos.

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