viernes, 15 de mayo de 2009

Tan indemostrable como el sexo de los ángeles

Para que haya cohecho tiene que haber una intención manifiesta de recibir regalos a cambio de favores, para la prevaricación, hay que demostrar que el funcionario o cargo público tomó la decisión injusta a sabiendas y de mala fe, basta con decir el uno que no hubo intención manifiesta y el otro que no leía lo que firmaba y lo hizo de manera inconsciente para que la ley sea papel mojado. ¿Qué delito es hacer las leyes para que la corrupción pueda quedar impune?, ¿quién o quienes cometen este delito?, ¿cómo pueden evitar esto los ciudadanos?, siempre me ha sorprendido que en España haya que demostrar la consciencia de la comisión de ciertos delitos, por ser cosa del cerebro del que los comete y no de sus actos, lo cual al final es siempre algo indemostrable; huele mal, muy mal, señorías.

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