Hasta ahora el mundo se ha basado, por lo menos en la parte del Universo más importante que es España, en los pilares teologales de las certezas sagradas emanadas de la única religión verdadera. Por ejemplo, si Fernando VII tenía en su camarilla a un cura, Dios estaba de parte de Fernando VII.
Dios en España siempre ha sido suficientemente astuto de estar a lado del que tenía más tropas y mejor armamento para imponer sus argumentos a sangre y fuego. Eso es un Dios y no el cutre de Yahveh, que deja a los suyos subidos en Massada para que los romanos los conviertan en pulpa a bofetadas, un Dios que no sabe hacerse romano a tiempo es un Dios poco astuto para saber ponerse en el bando adecuado en el momento conveniente.
El Dios español es recio y racial, a la vez monje y guerrero que disfruta como un niño viendo cine gore con las divertidas ideas de la Inquisición, que si te amputo esto, que si te quemo lo otro, que si te arranco con pinzas lo de más allá, que si te meto este hierro al rojo vivo por tal sitio, un auténtico cachondo amante de las escenas más llenas de carne, vísceras y sangre que imaginarse puedan.
Y hasta habíamos comprendido que a los amigos de Dios se les debe perdonar por ser lo que hacen pecados, y a los que no, se les debe de aplicar la más dura de las justicias de manera implacable, por su poca fe. Si robas, o violas, o asesinas, pero estás en la verdadera Fé, eres perdonado y ya puedes seguir desempeñando tan gartificantes actividades hasta que toque arrepentirse de nuevo para poder seguir con el chollo. Sin fe verdadera, éstas actividades son delitos que deben de ser castigados por la ley, que para esos casos está, para los de los que no pueden ser perdonados por ser lo suyo delito y no pecado.
Así hemos estado durante unos 1.500 años, desde que Roma se pasó al monoteísmo fundamentalista, viviendo con las cosas claras y simples. Dios está con el que manda, y el que no aplauda, a la hoguera, que no apaludir al que manda es como negar a Dios. Pero todo se ha ido al carajo de la manera más estúpida en estos principios del siglo XXI. Dios se ha vuelto loco, o lo que es peor posiblemente ha cambiado de bando.
Siglos de monarquías de origen divino, y de repente, le da por cargarse a todo el gobierno polaco, compuesto por católicos de profundas convicciones religiosas. Al gobierno, a la plana mayor del ejército y a los parlamentarios del partido confesional del presdiente. Es decir, Dios se ha cargado al Estado polaco en pleno, ahí es nada, Dios ha tomado una postura sorprendente para con sus fieles eslavos.
Aparte de estas velidades anarquistas de destrucción del Estado, cuando se ha organizado el funeral de tan devotos fieles, va el tipo y hace que entre en erupción un volcán en Islandia, la isla morosa, impidiendo a las autoridades del resto del mundo acudir a causa de la nube volcánica. Vamos, que pirmero los aniquila y luego los condena al otracismo, que es lo mismo que mandar primero fusilar a alguien y a continuación pedir que lo torturen, pero Él es así, va a su bola.
Caben varias posibilidades, Dios le ha cogido tirria a los católicos, lo que es posible y hasta probable. Puede que se haya cambiado de bando y ahora le de por se enemigo mortal de los hasta ahora seguidores, cosa posible dado su carácter variable e impredecible. O puede que sea que ahora se ha declarado enemigo del estado; ya no es "dios y estado" ahora es "dios contra el estado", lo que confirmaría que dios es básicamente un ácarata todopoderosos y onmipotente que pasa de crear una piedra que no pueda levantar por sí mismo mientras tenga estados que destruir. Aún cabe una última posibilidad, Dios se ha vendido a Moscú y la mafia rusa se va a comprar Polonia, pero ya sin cargas, en plan privatización a la española. ¿Qué será lo siguiente que haga?, en estos momentos no lo sabe ni dios.
Lo que queda claro es que no hay mucha coincidencia entre los votantes polacos y el Señor, visto lo visto.
Dios en España siempre ha sido suficientemente astuto de estar a lado del que tenía más tropas y mejor armamento para imponer sus argumentos a sangre y fuego. Eso es un Dios y no el cutre de Yahveh, que deja a los suyos subidos en Massada para que los romanos los conviertan en pulpa a bofetadas, un Dios que no sabe hacerse romano a tiempo es un Dios poco astuto para saber ponerse en el bando adecuado en el momento conveniente.
El Dios español es recio y racial, a la vez monje y guerrero que disfruta como un niño viendo cine gore con las divertidas ideas de la Inquisición, que si te amputo esto, que si te quemo lo otro, que si te arranco con pinzas lo de más allá, que si te meto este hierro al rojo vivo por tal sitio, un auténtico cachondo amante de las escenas más llenas de carne, vísceras y sangre que imaginarse puedan.
Y hasta habíamos comprendido que a los amigos de Dios se les debe perdonar por ser lo que hacen pecados, y a los que no, se les debe de aplicar la más dura de las justicias de manera implacable, por su poca fe. Si robas, o violas, o asesinas, pero estás en la verdadera Fé, eres perdonado y ya puedes seguir desempeñando tan gartificantes actividades hasta que toque arrepentirse de nuevo para poder seguir con el chollo. Sin fe verdadera, éstas actividades son delitos que deben de ser castigados por la ley, que para esos casos está, para los de los que no pueden ser perdonados por ser lo suyo delito y no pecado.
Así hemos estado durante unos 1.500 años, desde que Roma se pasó al monoteísmo fundamentalista, viviendo con las cosas claras y simples. Dios está con el que manda, y el que no aplauda, a la hoguera, que no apaludir al que manda es como negar a Dios. Pero todo se ha ido al carajo de la manera más estúpida en estos principios del siglo XXI. Dios se ha vuelto loco, o lo que es peor posiblemente ha cambiado de bando.
Siglos de monarquías de origen divino, y de repente, le da por cargarse a todo el gobierno polaco, compuesto por católicos de profundas convicciones religiosas. Al gobierno, a la plana mayor del ejército y a los parlamentarios del partido confesional del presdiente. Es decir, Dios se ha cargado al Estado polaco en pleno, ahí es nada, Dios ha tomado una postura sorprendente para con sus fieles eslavos.
Aparte de estas velidades anarquistas de destrucción del Estado, cuando se ha organizado el funeral de tan devotos fieles, va el tipo y hace que entre en erupción un volcán en Islandia, la isla morosa, impidiendo a las autoridades del resto del mundo acudir a causa de la nube volcánica. Vamos, que pirmero los aniquila y luego los condena al otracismo, que es lo mismo que mandar primero fusilar a alguien y a continuación pedir que lo torturen, pero Él es así, va a su bola.
Caben varias posibilidades, Dios le ha cogido tirria a los católicos, lo que es posible y hasta probable. Puede que se haya cambiado de bando y ahora le de por se enemigo mortal de los hasta ahora seguidores, cosa posible dado su carácter variable e impredecible. O puede que sea que ahora se ha declarado enemigo del estado; ya no es "dios y estado" ahora es "dios contra el estado", lo que confirmaría que dios es básicamente un ácarata todopoderosos y onmipotente que pasa de crear una piedra que no pueda levantar por sí mismo mientras tenga estados que destruir. Aún cabe una última posibilidad, Dios se ha vendido a Moscú y la mafia rusa se va a comprar Polonia, pero ya sin cargas, en plan privatización a la española. ¿Qué será lo siguiente que haga?, en estos momentos no lo sabe ni dios.
Lo que queda claro es que no hay mucha coincidencia entre los votantes polacos y el Señor, visto lo visto.

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