La mecánica popular permitía con planos esquemáticos que la gente se construyese sos propios cacharros, botes de remos, remolques, y un sinfín de cosas algunas útiles y otras totalmente inútiles pero divertidas de construir y utilizar. Cosas simples y mecánicas.
Por ejemplo, controlo unas cajas de ahorros, le pido dinero al BCE para que les inyecte liquidez, y le endoso deuda con lo que los euros acaban en mis manos y la deuda en las cajas. Como el dinero circula a través de un organismo estatal, que es con el que trata el BCE, la deuda es del Estado que recibe el dinero para inyectarlo es decir de todos los contribuyentes del mismo con el resto de los de la Eurozona.
Más tóxico aún es que las mismas entidades financiasen la burbuja especulativa inmobiliaria y crediticia y metiesen dinero pedido prestado fuera en proyectos totalmente inviables pero faraónicos a precios astronómicos. Una comunidad autónoma puede pagar 15 millones de euros por un proyecto urbanístico que no se va a realizar jamás sólo cuando existe una burbuja inmobiliaria monstruosa. Por no hablar de estatuas monumentales dedicadas a promotores de aeropuertos en medio de la nada cubiertas de cobre, o bronce o lo que sea, pero por cientos de miles de euros, como poco.
Es evidente que todo esto es puro abuso de poder, decisiones injustas tomadas contra los intereses de los ciudadanos e impuestas desde instituciones que funcionan en la más absoluta opacidad y arbitrariedad. Es difícil vender en el exterior la seriedad con que se han hecho las cosas en España a todos los niveles, de arriba hacia abajo y sin opción alguna de impedirlo a la vista del berenjenal organizado.
Porque las decisiones no se toman solas.

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